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“No tengo data, no me salen las llamadas”. Los 5 puntos a analizar de la avería de Altice Dominicana

Aunque hoy es martes y no jueves, entendí prudente no dejar pasar más días para hablar sobre este tema. Muchos me habían pedido a través del Instagram que escribiera un post hablando sobre lo sucedido con Altice y la avería que duro aproximadamente unas 36 horas. Como ya he dicho en ocasiones anteriores, cuando suceden casos como estos, prefiero tomarme un tiempo y observar. Las crisis o situaciones de riesgo suben y bajan y es importante poder ver la línea de tiempo completa y tomar en cuenta no solo el principio, sino también el final.  Por eso, preferí esperar unos días para ver cómo finalizaba esta situación y poder elaborar un análisis que no sólo nos sirva para aprender, sino que sea completamente justo y objetivo.

Antes de iniciar, vamos a poner en contexto a quienes quizás no están enterados de lo que paso. El martes 27 de marzo en horas de la mañana, los clientes de Altice se levantaron sin servicio de data ni de telefonía en sus móviles. Algunos, como yo, pensaron que era un problema de su equipo y lo reiniciaron. Otros marcaron al *555 pensando que no habían pagado el servicio y se lo habían suspendido. Minutos después todos nos dimos cuenta de que la situación no era particular sino general: las llamadas no salían ni entraban, el internet no funcionaba y comunicarse con la empresa era un esfuerzo en vano.

De inmediato, la avería de Altice se convirtió en trending topic en Twitter. Los usuarios de la empresa empezaron a escribir en las redes sociales de la marca preguntando qué estaba pasando, por qué no tenían servicio y mencionando el caso de la semana anterior que involucró a Claro Dominicana.

No fue hasta pasadas las 8:30 a.m. que la empresa publicó un primer comunicado en el que, de manera preliminar, aceptaban que existía una falla y le aseguraban a los clientes que se encontraban trabajando en corregirla con el objetivo de re establecer el servicio lo más pronto posible. En ese statement también establecían que la avería solo estaba presente en móviles, pero en telefonía fija e internet se mantenía sin problemas el servicio.

Entonces, luego de este breve contexto, iniciemos con los puntos a analizar de este caso:

  • #1 Los comunicados: Los comunicados que publico la empresa estuvieron claros, concisos y explicaban los pasos que estaban dando ante esta avería. Un punto positivo a resaltar es que lanzaron varios entre los días 27 y 28 de marzo, manteniendo a los usuarios informados sobre las acciones que se encontraban ejecutando y los avances que se generarían en lo adelante.
  • #2 Utilizaron sus propias plataformas para comunicar: a pesar de que sus oficinas se encontraban sin sistema, el *555 no funcionaba y la página web tampoco entraba, Altice hizo uso de las plataformas que le quedaban para comunicar su mensaje, redireccionando de forma automática a los clientes a sus propias redes. Esto, colaboro, al menos, a que las personas supieran dónde debían buscar más detalles e información y ayudo a que los propios medios de comunicación convencionales también supieran donde dirigirse para tener más novedades o saber si la situación había cambiado o permanecía igual.
  • #3 Falta de acompañamiento personalizado a los usuarios: aunque la empresa comunicó de manera oportuna los avances del proceso a través de sus redes sociales, no respondieron preguntas puntuales, quejas y malas interpretaciones de los usuarios que quedaron registradas en sus propias redes. Eso género que la percepción negativa hacia la marca debido a esa situación se incrementará y que casos particulares no pudieran ser aclarados o explicados. Por ejemplo, el 28 de marzo cuando el servicio se encontraba siendo restablecido de forma progresiva, muchos se quejaban en las plataformas de la marca de que aún no tenían el servicio, sin embargo no obtuvieron respuesta alguna.
  • #4: el no explicar la causa de la avería. Si algo valora la gente es la transparencia. Independientemente de que tan complicada sea la situación, el dar una explicación sobre las causas o el motivo que genero una falla baja, en gran medida, los niveles de ansiedad de las personas. En este caso, los usuarios al día de hoy no saben que provocó esa avería. Si la causa fue responsabilidad completa de la empresa o si involucra a algún tercero. En ese sentido, es complicado creer que la situación no se volverá a presentar o que trabajarán para mitigar ese riesgo sin conocer las causas reales de lo sucedido.
  • #5 el último, pero no el menos importante, es un punto positivo: el comunicado dando las gracias y las compensaciones. Como forma de dar un cierre y de resarcir a los usuarios por las 36 horas sin servicio, la empresa comunico a los usuarios sobre el sistema de compensaciones dependiendo del tipo de plan que posean y lo hizo de una forma transparente, a través de sus redes sociales y de los medios de comunicación convencionales.
Comunicado #1


Comunicado #2


Comunicado #3

Comunicado #4

Hasta aquí el análisis de hoy, nos leemos nuevamente el próximo jueves.

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Influencers, Sinvergüencers y Fakevergüencers

Hace años atrás (2009 – 2010), algunas celebridades, comunicadores y personalidades locales que estaban (y algunos siguen estando) en Twitter entendieron que una fuente a futuro de ingresos bien podría ser su cuenta de Redes Sociales. Hicieron lo que pudieron para engrosar sus cuentas. Muchos se apalancaron en sus programas de radio, televisión etc.. para poder tener cada día más seguidores.

Ahí nacieron los primeros influencers dominicanos. Celebridades que lograron posicionarse utilizando sus influencias mediáticas para poder tener cada día más y más seguidores. Y se convirtió en un concurso. ¡Ah! Que fulano tiene tanto, pero no tanto como sutano… y mengano se los come a todos porque el tiene medio millón de seguidores en Twitter.

Primero fueron los comunicadores entre veinte y treinta y cinco años. Les siguieron la segunda camada de comunicadores que no eran tan famosos. La lista “B” si se puede decir. Emularon tal cual la estrategia digital de los primeros. Y lograron sus resultados. Claro, como su apalancamiento offline no era tan fuerte, sus resultados fueron proporcionales al éxito de sus programas radiales y televisivos.

Todo este movimiento interesó a los políticos que empezaron a ver que en vez de contratar a estos “influenciadores” podían hacer lo mismo. Nacieron las cuentas de los políticos que un día no estaban en Twitter y al otro día ya tenían veinte mil seguidores.

Y no era porque “estaban duro”. Era que compraron el paquete de veinte mil seguidores. Pero entendieron una cosa rápidamente. Había que estar en las Redes Sociales, porque era el futuro. ¿Qué publicarían? Excelente pregunta. De hecho, muchos hasta el día de hoy se siguen preguntando eso mismo.

Twitter en ese momento era el lugar para influenciar. Pobre Twitter, plataforma tan sujeta a manipulación y como sufría ese algoritmo. Un día estaba de Trending Topic un candidato, al otro día estaba de Trending Topic su oponente. Se veía un patrón demasiado fácil de identificar. El “un día tú, un día yo” estaba al orden del día en las campañas políticas de la época. Y lo que realmente me parece entretenido es que por muchos seguidores que tenían en Twitter, el perfil de la mayoría realmente no correspondía a un usuario promedio local en Twitter. Haciendo un poco de investigación en cada cuenta que retwiteaba las publicaciones de los candidatos se veía clarito una intención de amplificar el mensaje de manera inorgánica (o sea falsa), el equivalente digital de pagar a una legión de personas a llamar programas de opinión política en la radio (yo siempre me he preguntado, ¿quién tiene el tiempo para llamar todos los días a estos programas?).

Pero suficiente de política, además, los influenciadores políticos no han avanzado mucho desde entonces. Volvamos a lo que le gusta la gente… la farsándula farándula.

Ahí si han cambiado las cosas. ¿Sabes por qué? Porque los influenciadores que han surgido desde entonces no necesariamente son celebridades (o sea no son ni actores, ni comunicadores, ni modelos ni cantantes). Algunas son personas que se han convertido en famosos digitales gracias a que su contenido ha caído en gracia al algoritmo de Instagram o YouTube.

Entonces el hecho de cualquier persona puede ser famoso (que al parecer es algo que muchas personas quieren ser) ha catapultado a toda una generación de Millennials y Viejennials a convertirse en expertos en maquillaje para usar en la oficina, Fashionistas, Travel bloggers de como viajar gratis (¡gratis! yo te enseño…). Coaches de vida, Coaches Financieros, Coaches de Productividad, Coach de Coaches, “Hola soy Germán” wannabes y expertos digitales para que puedas ganar rápidamente dinero en el Internet. Básicamente se ha evangelizado que cualquier persona puede buscar su pasión (y si no lo estás haciendo, estás out) y amplificarlo en Social Media en busca de una monetización o reconocimiento. Éxito.

Ahí entran los Sinvergüencers. Pero primero, ¿qué es un Sinvergüencer? Fácil, es la metamorfosis de un Influencer y un sinvergüenza. Es la típica cuenta que habla de salud, comida vegetariana, desintoxicación y después te quiere vender un caldo de pollo sintético. Cuentas que en algún momento eran chéveres y despues lo convirtieron en una valla al mejor postor. Y aquí en República Dominicana todavía tenemos la mentalidad de “si la canción es buena, ponla 500 veces durante el día”. Esa visión cortoplacista que solamente ve el juego a no más de 6 a 12 meses. Así que, si te pegaste por a, b, c razón agarra esa teta y ordéñala hasta que salga queso cheddar.

¿Cómo reconocer a un Sinvergüencer? Fácil:

  • Cuando se presentan, se presentan como Influencer. “Hola, me llamo Edgar, soy influencer”. Hay celebridades que cuando lo contrata una marca han dicho públicamente por sus cuentas de Instagram “Gracias a “x” marca por haberme contratado como influenciador”. Oye, la influencia es como el amor, menos bla bla y más acción. Show me the likes y despues hablamos.
  • Tienen un engagement horrible. ¿Qué es una tasa de engagement buena? Cualquier cosa sobre un 4% – 5% es buena. Considerando que hay muchas y muchos influenciadores locales que cuando les mides la interacción (que sí se puede medir) obtienen menos de un uno por ciento. Claro, uno por ciento de un millón de personas son diez mil personas, ¿cierto?
  • Pero que pasa cuando tomas 20 influenciadores pequeños / medianos que tienen una tasa de interacción de alrededor de un 5% – 7 %? Podrían tener mejores resultados por el simple hecho de que la comunidad es más orgánica y el influenciador tiene más credibilidad entre la comunidad. Justamente porque no se la pasa cobrando sus publicaciones. ¿Pero no es más fácil contratar a una sola persona que contratar a veinte? Ahhhhh….
  • Entonces están los Influencers, los Sinvergüencers y los Fakevergüencers. ¿Y quiénes son los Fakevergüencers? Son las personas que quieren ser Influencers, pero no tienen ni el talento, ni el “charm”, ni el contenido, ni la estrategia, ni tampoco la paciencia ni coherencia para ejecutar un plan de contenidos. Así que ellos fabrican todo, desde seguidores e incluso como vimos en el caso de Johanna Olson, una influencer de viajes que retocaba sus fotos con Photoshop para dar la impresión de que un día estaba en Paris el otro día en Italia y así… cuando en realidad estaba en Londres posiblemente en un frio y triste sótano mal iluminado con un extraño olor a humedad comiendo pescado frito y papas que sobró de la noche anterior rodeada de sus 3 gatos.
  • Ni hablar entonces de los influenciadores que se sacan fotos con ropa, maquillaje, comida, hoteles y otras cosillas “agradeciendo” las atenciones (como para dar la impresión de que fueron invitados) cuando en realidad pagaron todo de su bolsillo. Una treta hecha para dar la impresión de que ya son influenciadores y que las marcas los están contactando (en espera que una marca ingenua caiga en la trampa y realmente lo contrate).

Entonces, ¿qué es de verdad y qué es de mentira? ¿Cómo podemos saber cuándo nos están mintiendo? En fin, volvemos al viejo dicho “no todo lo que brilla es oro”. Y eso, en el ámbito y contexto latinoamericano nos saca el indio que todos tenemos adentro

Sobre Edgar
Tiene más de 19 años de experiencia en marketing digital y es un apasionado del Internet y el Social Media. Tiene 5 años ofreciendo clases, capacitaciones, charlas y conferencias de Redes Sociales en Colombia, Panamá, Puerto Rico y República Dominicana. Es Coordinador y Facilitador del Diplomado del EGRU- Universidad Iberoamericana de “Community Management y creación de contenidos”. Para saber más sobre él ingresen a su web http://www.edgararguello.com/ y a sus redes sociales @edgararguellog.


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Comunicación Corporativa, Contenido y RSS, Relaciones Públicas

¿Si inauguro un nuevo ascensor, puedo hacer una nota de prensa y enviarla? La nueva pregunta que todo RRPP se hará a partir de hoy.

La nueva pregunta que todo relacionador se hará a partir de hoy

Antes de entrar en materia y desglosar la respuesta a esta pregunta del título, quiero empezar con una anécdota. Cuando trabajaba como periodista, me llegaban muchas notas de prensa. Recuerdo que trabajaba en la revista Mujer Única, publicación que pertenecía al Grupo Omnimedia (hoy Grupo Diario Libre) y me encargaba de una pequeña sección de cultura. También hacía reportajes especiales y, de vez en cuando, escribía para el periódico. Fue una época muy feliz de mi vida. Tenía 20 años, estaba empezando mi vida laboral, me sentaba casi lado de Don Bienvenido Rojas y mi escritorio estaba a 10 pasos de la oficina de doña Inés Aizpun. Andaba en jeans, tshirts y tenis todo el día, completamente relax y disfrutaba de la sala de redacción.

Sin embargo, lo único que no toleraba y que hasta el día de hoy me genera un mal sabor, eran esas notas de prensa que recibía por parte de entidades públicas y privadas. Las notas parecían más cuentos y novelas cortas, que documentos informativos. La extensión era de 5 a 6 páginas y “la noticia” o el dato relevante, se encontraba en el último párrafo. Rebelde al fin, yo no perdía mucho tiempo. Las leía, subrayaba donde estaba la noticia y si no encontraba más nada (ningún dato), las rompía y botaba al zafacón. Sé que no era la única en hacerlo y que muchos de los que laboran en medios de comunicación hoy en día continúan esto como una práctica.

No sé a ustedes, pero a mí me enseñaron que una buena nota de prensa no pasaba de 1 página, a lo sumo 2 y que debía desarrollarse utilizando la estructura de la pirámide invertida; iniciando con la información más importante en el lead y desglosándola en los párrafos subsiguientes.

Entonces ¿si todos sabemos eso y estamos conscientes de que las notas no hay que adornarlas tanto ni colocarles tantos adjetivos, por qué lo hacemos? Peor aún, si podemos distinguir de forma rápida qué es noticia y qué no, ¿por qué seguimos colocando en nuestras plataformas internas y externas y enviando a medios de comunicación informaciones completamente irrelevantes?

Un ejemplo de que esto sigue pasando, es justamente la nota que circuló hace varios días sobre la inauguración de un ascensor en una entidad del Estado. A pesar de que sus colaboradores puedan percibir este cambio como positivo, el que ve la información desde fuera se hace las siguientes preguntas.

  1. ¿Desde 1990 con el mismo ascensor, en serio?
  2. ¿Por qué esperaron 29 años para cambiarlo, conociendo el riesgo que acarreaba ese artefacto viejo?
  3. ¿Tantos millones por 1 sólo ascensor?
  4. ¿De cuánto es el presupuesto de esta entidad que puede gastarse tantos millones por un ascensor?
  5. ¿Ahora es que se preocupan por la seguridad y la comodidad de los colaboradores y los visitantes?
  6. ¿En algún momento, de 1990 a la fecha, habrá ocurrido algún hecho de cuidado debido a la antigüedad de ese ascensor?

Como ven, la información genera más preguntas que respuestas, no agrega valor a los lectores y tampoco ayuda al fortalecimiento de la reputación de esta entidad.

Entonces, ¿qué debemos hacer cuando nos pasan una información y nos piden que redactemos una nota para colgar o enviar a los medios tradicionales? ¿Cuáles son los aspectos que debemos tomar en cuenta para que esto no nos pase?

Iniciemos con el paso #1: preguntarnos a nosotros mismos, ¿esto es noticia o no? Hay informaciones que no necesariamente tenemos que publicarlos en las plataformas internas y mucho menos enviarlas a un medio de comunicación. El caso del ascensor perfectamente pudo haberse manejado con el tan famosa boca a boca, en reuniones con las diferentes áreas o en un correo interno.

Seguimos con el #2: cuestiónese siempre si la información que va a sacar, hace más mal que bien. En esto, siempre recuerdo una charla de la señora Mildred Minaya en Encuentros Interactivos. Cuando trabajamos en medios se nos pide rapidez, pero cuando pasamos a nivel corporativo se nos solicita más nivel de análisis. Hay cosas que definitivamente y si no es necesario decirlas, no se publican. De la misma forma, tenemos que tener extremo cuidado con las palabras y definir el mensaje que queremos transmitir.

La clave #3 es determinar dónde, cuándo y cómo vamos a transmitir la información. En la actualidad contamos con múltiples canales, como las redes sociales, los medios tradicionales y las plataformas propias de las empresas u organizaciones, lo cual nos va a permitir ser más efectivos con nuestros comunicados.

El cuarto y último paso es mantener un discurso positivo basado en un lineamiento corporativo. Se supone que de por sí ya tenemos mensajes claves preestablecidos y reglas que tenemos que seguir dentro de las organizaciones o empresas que representamos. En este sentido, debemos apegarnos a ellos en todo momento comunicando de manera ágil y breve esas buenas nuevas, cuidando con recelo que ningún detalle que estamos colocando pueda ser percibido de otra forma.

Hasta aquí el post de esta semana. Gracias a mis amigas y relacionadoras públicas estrellas, Keyla Santana y Bethania Ortega, por ayudarme con este listado. Me encantaría que me ayuden a incrementarlo. Nos leemos el próximo jueves.

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5estratégicosporqué, Contenido y RSS

Los #5EstratégicosPorQué de Fyre

Analiza conmigo las 5 razones para considerar este documental como material de consulta. 

Hoy quiero rescatar una sección del blog que se llama #5estratégicosPorQué”, en la cual les recomiendo películas, documentales, series y libros que, aunque a simple vista no parezcan ser sobre comunicación estratégica (existe una idea de que solo Scandal y House of Cards caen dentro de esta categoría) si nos pueden ayudar mucho a ejercitar nuestro pensamiento y a tomar ejemplos sobre qué hacer y que no.

Tomando en cuenta este punto me llamo mucho la atención que Netflix sacara un documental sobre el #FyreFestival. Solo una recomendación antes de empezar el post, si no lo han visto háganlo; y si lo van a hacer procuren tener el tiempo suficiente para detenerse y si es necesario retroceder varias veces. El material tiene mucho contenido, entrevistas a involucrados y trata detalles muy profundos sobre lo que sucedió con este caso. Por eso es muy importante no perder el hilo para poder comprenderlo bien. Tiene una duración aproximada de 2 horas, así que entre lo que hay que recapitular y entender, fácilmente se van tres horas en lugar de dos.

Entonces, antes de empezar con esas 5 razones por las cuales #Fyre debe ser un material de consulta para nosotros, quiero darles un poco de contexto.

De cara a los antecedentes
#FyreFestival fue un concepto (porque no se llegó a efectuar) basado en un festival musical de lujo, en el que durante tres días los visitantes disfrutarían de buena música, instalaciones de clase A, chefs privados, acceso a jets y a yates, así como a actividades exclusivas y a no tener que usar dinero en efectivo. 

El evento quería imitar al popular Coachella que se realiza cada año en los Estados Unidos, con la diferencia de que este se desarrollaría en una isla desierta ubicada en las Bahamas que fue propiedad del narcotraficante colombiano Pablo Escobar.

Sin embargo, lo más importante y sobre lo que se fundamentó la base de este evento fue el de vender una experiencia y un estilo de vida al target seleccionado.  Billy McFarland convenció a influencers de alto nivel como Kendall Jenner y otras modelos de talla internacional de promocionar este espectáculo, lo que provocó la atención de personas cuyo poder adquisitivo fuera alto o al menos tuvieran la posibilidad de juntar el dinero y poder llegar.

Pasemos a lo mejor…. A los #estratégicosPorQué

PorQué #1- La importancia de los procesos y el orden de los pasos

En el documental vemos como el creador de esta maravillosa idea, inicia completamente al revés. Su preocupación era determinar quiénes serían los influencers adecuados para promocionar la actividad, establecer una fecha para el evento, definir una estrategia de visibilidad que incluía la apertura de distintas plataformas sociales, la grabación de un comercial y la ejecución de un media tour que incluyó a los programas de radio y televisión más importantes de Estados Unidos. Sin embargo, no tenía definidos aspectos tan neurálgicos como el lugar, qué tipo de permisos tenía que solicitar, tampoco contaba con los suplidores para construir la infraestructura en la isla y mucho menos con un análisis de gastos que le permitiera ver si el proyecto era o no viable tal cual lo estaba concibiendo.

Un punto importante a rescatar aquí es que las redes sociales, la comunicación y las relaciones públicas son parte de un todo, son herramientas que nos ayudan a visibilizar y cumplir nuestros objetivos siempre y cuando estos sean transparentes y estén bien definidos y trabajados. Aquí vemos un claro ejemplo de que la comunicación no hace magia y que la verdad siempre sale a luz o alguien con un celular la pública.


#PorQué #2- Las redes sociales ayudan a viralizar lo que quieres que sepan, así como a convertir en trending topic lo que quieres esconder
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En un principio para que #FyreFestival se volviera una tendencia, se creó un cuadro naranja para redes sociales. Este cuadro fue posteado por un grupo de más de 30 influencers y fue acompañado por un caption que decía: “Únete a Fyrefestival.com”. Esto se convirtió en trending topic rápidamente y ese mismo día se lanza el comercial y se abren las cuentas sociales del evento. El impacto fue tal, que a los 2 días habían vendido el 95% de las entradas. Sin embargo, como ellos no estaban organizados y no existía un plan de acción, cuando las personas llegan a la isla y se dan cuenta de que el festival es un fraude, esta realidad se conoce y se hace viral. La imagen de un sándwich de queso con un poco de lechuga servido en un termopack, fue suficiente para desmontar cualquier publicación anterior y demostrar que la exclusividad que se prometía era engañosa. Esta fue la sentencia de muerte.


#PorQué #3- Hay que ser transparentes y no tapar el sol con un dedo…todo sale a la luz

Cuando ya el proyecto se estaba saliendo de control y las personas hacia lo externo sospechaban que algo andaba mal, ellos borraron todo rastro en sus redes sociales de quejas, preguntas y comentarios molestos de usuarios que reclamaban explicaciones sobre vuelos cancelados y reservaciones no confirmadas. Al final, ellos mintieron, fueron poco transparentes y quisieron esconder algo que a todas luces se iba a saber.


#PorQué #4- Hay clientes que no se pueden tomar y hay clientes que hay que dejar ir porque comprometen la credibilidad de las organizaciones

La agencia que estuvo apoyando en las relaciones públicas y estrategia de redes sociales del #FyreFestival nunca estuvo pendiente de si realmente esto se iba a dar como se había prometido y tampoco solicitaron evidencias de que esta actividad fuera legítima y que la experiencia que le prometían a los usuarios fuera real. Ellos solo se concentraron en comunicar detalles que no les constaban y en armar todo un engranaje de PR que al final fue su mayor perdición.


#PorQué #5- Si endosamos una campaña fraudulenta también somos co- responsables aunque los post hayan sido promocionados por una marca
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Este punto es interesante. Las influencers que promocionaron esto no estaban claras sobre cómo se desarrollaría este evento y de una forma inmediata y simplemente porque les pagaron 125 mil dólares por un solo post, decidieron endosar la actividad sin tomar precauciones.

Al final no importa que tu como influencer coloques la coletilla de post promocionaba por tal marca, nunca debes olvidar que es tu nombre, que son tus plataformas y que estas creando conversaciones positivas a favor de esa marca y también generando aumento en sus transacciones. Entonces, si esa marca engaña a sus consumidores, tu eres parte de la ecuación y eso mismo se da cuando el caso es contrario.

Otros puntos importantes en este documental son la responsabilidad compartida por otros miembros del equipo que no dieron la voz de alerta y hasta cierto punto solaparon al creador y la intención desde un principio de ser deshonesto con el único objetivo de obtener ganancias.

Véanlo y aumentemos este listado.

Hasta el próximo post del jueves que viene.

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¡Me vendieron un sueño! El influencer que contraté no es Superman

Situémonos en este escenario. Tenemos una tienda de zapatos y también alquilamos vestidos de fiestas. Nuestro escaparate es Instagram, una red que hasta el momento tiene 700 millones de usuarios activos, en la que se suben más de 95 millones de fotos diarias y en la que se registran más de dos millones de likes. Todo parece ir bien, las personas te comentan y te preguntan los precios con frecuencia. Sin embargo, cuando llega el fin de mes y sacas las cuentas, no has vendido ni una sola pieza. Entonces, la situación te lleva a cambiar de estrategia. Tu producto es bueno y lo sabes, así que te acercas a varias influencers del medio y llegas a un acuerdo. Sin embargo, esta jugada tampoco te funcionó, las ventas no suben, sigues estancado y te preguntas: ¿de qué sirven los influencers? ¿qué hago ahora con toda esta mercancía que no se vende? ¿qué otra cosa adicional puede hacer para que la gente me compré?

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Netflix: el Jesucristo de las marcas personales

No quiero que los católicos, cristianos o quienes son muy religiosos crean que estoy faltándole el respeto a Jesús porque no es así, pero así como el Señor Jesús trajo un alido de esperanza a muchos corazones en su primera venida, lo mismo esta haciendo Netflix con tantas marcas y celebridades que muchos pensábamos que ya habían quedado en el olvido. Desde Donald Trump (cuya popularidad va de “on” a “off” de un momento a otro), la fallecida Whitney Houston, Los Kennedy, Gloria Allred y ahora Luis Miguel están viviendo el resultado de la ecuación Netflix.

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Will Smith: de ser celebrity a ser un influenciador

Will Smith es un influenciador innato. No ha necesitado de promociones, publicidad, endorsement de grandes marcas y tampoco ha tenido que recurrir a la realización de concursos para aumentar los likes, los comentarios, mejorar el alcance e incrementar el número de seguidores. A diferencia de muchos influencers que conocemos, famosos o no, que se han visto obligados a hacer todo esto y más, el paso de esta estrella de cine a las redes sociales se ha sentido natural y fluido.

Will ya era una celebridad de clase mundial antes de abrir su cuenta de Instagram. Todos vimos el “Príncipe del Rap”, compramos el CD donde estaba la canción “Miami” y lloramos con la película “La Búsqueda de la Felicidad”. Sin embargo, la influencia que ha logrado en redes no es sólo producto de su fama.

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