Comunicación Corporativa, Contenido y RSS, Relaciones Públicas

¿Si inauguro un nuevo ascensor, puedo hacer una nota de prensa y enviarla? La nueva pregunta que todo RRPP se hará a partir de hoy.

La nueva pregunta que todo relacionador se hará a partir de hoy

Antes de entrar en materia y desglosar la respuesta a esta pregunta del título, quiero empezar con una anécdota. Cuando trabajaba como periodista, me llegaban muchas notas de prensa. Recuerdo que trabajaba en la revista Mujer Única, publicación que pertenecía al Grupo Omnimedia (hoy Grupo Diario Libre) y me encargaba de una pequeña sección de cultura. También hacía reportajes especiales y, de vez en cuando, escribía para el periódico. Fue una época muy feliz de mi vida. Tenía 20 años, estaba empezando mi vida laboral, me sentaba casi lado de Don Bienvenido Rojas y mi escritorio estaba a 10 pasos de la oficina de doña Inés Aizpun. Andaba en jeans, tshirts y tenis todo el día, completamente relax y disfrutaba de la sala de redacción.

Sin embargo, lo único que no toleraba y que hasta el día de hoy me genera un mal sabor, eran esas notas de prensa que recibía por parte de entidades públicas y privadas. Las notas parecían más cuentos y novelas cortas, que documentos informativos. La extensión era de 5 a 6 páginas y “la noticia” o el dato relevante, se encontraba en el último párrafo. Rebelde al fin, yo no perdía mucho tiempo. Las leía, subrayaba donde estaba la noticia y si no encontraba más nada (ningún dato), las rompía y botaba al zafacón. Sé que no era la única en hacerlo y que muchos de los que laboran en medios de comunicación hoy en día continúan esto como una práctica.

No sé a ustedes, pero a mí me enseñaron que una buena nota de prensa no pasaba de 1 página, a lo sumo 2 y que debía desarrollarse utilizando la estructura de la pirámide invertida; iniciando con la información más importante en el lead y desglosándola en los párrafos subsiguientes.

Entonces ¿si todos sabemos eso y estamos conscientes de que las notas no hay que adornarlas tanto ni colocarles tantos adjetivos, por qué lo hacemos? Peor aún, si podemos distinguir de forma rápida qué es noticia y qué no, ¿por qué seguimos colocando en nuestras plataformas internas y externas y enviando a medios de comunicación informaciones completamente irrelevantes?

Un ejemplo de que esto sigue pasando, es justamente la nota que circuló hace varios días sobre la inauguración de un ascensor en una entidad del Estado. A pesar de que sus colaboradores puedan percibir este cambio como positivo, el que ve la información desde fuera se hace las siguientes preguntas.

  1. ¿Desde 1990 con el mismo ascensor, en serio?
  2. ¿Por qué esperaron 29 años para cambiarlo, conociendo el riesgo que acarreaba ese artefacto viejo?
  3. ¿Tantos millones por 1 sólo ascensor?
  4. ¿De cuánto es el presupuesto de esta entidad que puede gastarse tantos millones por un ascensor?
  5. ¿Ahora es que se preocupan por la seguridad y la comodidad de los colaboradores y los visitantes?
  6. ¿En algún momento, de 1990 a la fecha, habrá ocurrido algún hecho de cuidado debido a la antigüedad de ese ascensor?

Como ven, la información genera más preguntas que respuestas, no agrega valor a los lectores y tampoco ayuda al fortalecimiento de la reputación de esta entidad.

Entonces, ¿qué debemos hacer cuando nos pasan una información y nos piden que redactemos una nota para colgar o enviar a los medios tradicionales? ¿Cuáles son los aspectos que debemos tomar en cuenta para que esto no nos pase?

Iniciemos con el paso #1: preguntarnos a nosotros mismos, ¿esto es noticia o no? Hay informaciones que no necesariamente tenemos que publicarlos en las plataformas internas y mucho menos enviarlas a un medio de comunicación. El caso del ascensor perfectamente pudo haberse manejado con el tan famosa boca a boca, en reuniones con las diferentes áreas o en un correo interno.

Seguimos con el #2: cuestiónese siempre si la información que va a sacar, hace más mal que bien. En esto, siempre recuerdo una charla de la señora Mildred Minaya en Encuentros Interactivos. Cuando trabajamos en medios se nos pide rapidez, pero cuando pasamos a nivel corporativo se nos solicita más nivel de análisis. Hay cosas que definitivamente y si no es necesario decirlas, no se publican. De la misma forma, tenemos que tener extremo cuidado con las palabras y definir el mensaje que queremos transmitir.

La clave #3 es determinar dónde, cuándo y cómo vamos a transmitir la información. En la actualidad contamos con múltiples canales, como las redes sociales, los medios tradicionales y las plataformas propias de las empresas u organizaciones, lo cual nos va a permitir ser más efectivos con nuestros comunicados.

El cuarto y último paso es mantener un discurso positivo basado en un lineamiento corporativo. Se supone que de por sí ya tenemos mensajes claves preestablecidos y reglas que tenemos que seguir dentro de las organizaciones o empresas que representamos. En este sentido, debemos apegarnos a ellos en todo momento comunicando de manera ágil y breve esas buenas nuevas, cuidando con recelo que ningún detalle que estamos colocando pueda ser percibido de otra forma.

Hasta aquí el post de esta semana. Gracias a mis amigas y relacionadoras públicas estrellas, Keyla Santana y Bethania Ortega, por ayudarme con este listado. Me encantaría que me ayuden a incrementarlo. Nos leemos el próximo jueves.

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