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Kevin Spacey y sus 5 lecciones de reputación

Kevin Spacey lo tenía todo. Algunos pensarán que ese todo corresponde a fama, dinero, reconocimiento y bienes. Pues no. Ese todo es una excelente reputación, algo que no se construye o consigue de la noche a la mañana

Generar y producir admiración en tu público objetivo, que sigan y valoren tu trabajo, y, sobretodo que te respeten, es una labor ardua, tediosa y que debe estar basada en hechos no en palabras. Hasta el mes pasado, Kevin gozaba de esa credibilidad. Sin embargo, una publicación de acoso sexual difundida vía redes sociales fue suficiente para derrumbar más de 30 años de carrera artística. Y es que en definitiva, esta Era de la posverdad no perdona. 

Si esto hubiese pasado hace 15 años la realidad sería otra; pero a los lectores, los internautas y a los medios de comunicación les importan más las percepciones, los sentimientos, así como el número de shares y de likes que genera un rumor, que el validar fuentes, buscar información y producir una noticia neutra.

Entonces, ¿cómo se controla una comunidad de millones de personas con acceso a data ilimitada? ¿De qué manera se detiene la difusión de un rumor? En este post no pretendo contestar esas preguntas. Lo importante aquí es identificar esas lecciones de reputación que nos deja este caso y que podrían servirnos en un futuro.
Lección # 1- “Treinta años no es suficiente para que una acusación prescriba; al menos no para la opinión pública”. 
Muchos me han preguntado, ¿pero si eso paso hace 30 años por qué vienen a denunciarlo ahora? ¿Cómo una persona que guardó un secreto por 30 años puede tener más credibilidad que alguien que ha llevado una vida pública libre de escándalos? La respuesta es fácil. La sociedad y la opinión pública en general, se alimenta de las percepciones. Inmediatamente alguien lanza una acusación contra ti está sembrando la duda y generando una serie de sentimientos negativos que afectan tu reputación y te restan credibilidad.

En esta época de la posverdad las percepciones viajan mucho más rápido gracias a los algoritmos de las redes, convirtiéndo los temas en trending topic y transformando un rumor en una verdad en cuestión de minutos.

Lección #2-“La mayoría de las veces, pedir disculpas es más que suficiente”. 

Cuando te acusan de algo que no has hecho o de lo que no estas seguro, pero sabes que es un tema sensible para un grupo en específico, siempre es válido pedir disculpas. Ustedes se preguntarán, ¿para qué voy a pedir perdón si no he hecho nada malo?

Fácil. Siempre habrá alguien que se sintió afectado por lo que supuestamente sucedió o que vivió una situación parecida y tu se lo recordaste. 

El mostrar empatía ayuda a que las personas bajen un poco la guardia con respecto a ti, te escuchen y te crean.

Kevin quiso justificar su posible acción en una preferencia sexual, lo cual generó mucho más molestia, indignación y lo hizo quedar como una persona deshonesta que nunca fue sincera con respecto a su orientación. En resumen, sus declaraciones lo hundieron mucho más.

Lección #3-“En esta era de la posverdad, las pruebas son irrelevantes”. 

Este punto va muy de la mano con el anterior. Como en las plataformas sociales lo que importa son las percepciones y no la información, es tan importante dar una respuesta convincente que conecte con los sentimientos de la gente y genere engagement. 

Las pruebas, los números, las coartadas y las fechas no son imprescindibles.  Lo esencial es convencer al público con un tono adecuado, las palabras precisas y un lenguaje corporal que al menos los haga dudar de lo que dicen de ti.

Lección #4- “Las acciones deben ser coherentes con lo que se dice”. 

Puedo decirles, sin temor a equivocarme, que cualquiera en una situación de tensión puede cometer errores. Quizás, las últimas declaraciones de Kevin Spacey lo sean. Sin embargo, para los fines de #enmispalabras, disculparse por una acción que no recuerdas y luego anunciar que te internarse en un centro para buscar ayuda es una total incoherencia.

Los hechos comunican mucho más que las palabras. Hubiese sido mejor que dijera que sí, se disculpara y buscará ayuda, a que lo negara.

Lección #5- “Credibilidad sin transparencia es una mesa a la que le falta una pata”. 

Por último, la lección más importante es esta. La reputación se construye día a día y los materiales para levantar ese edificio (si lo vemos metafóricamente) son las acciones, la preparación, el engagement y la transparencia. En el camino, muchos se concentran en los tres primeros elementos, olvidándose del último.

La verdad siempre sale a la luz, nada esta oculto bajo el sol y lo único que nos permite y permitirá defendernos o afrontar una situación difícil, es ser como somos en todos los ambientes.

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